jueves, 23 de octubre de 2008

Deja de hacer llorar a tu corazón

Cuantas veces, cuando uno es joven, al terminar una relación que se encontraba en todo su esplendor o al perder una persona muy querida, sentimos que nuestro mundo se derrumba; que nuestro dolor es el único y el mas grande que puede existir; que este estado depresivo será eterno del cual nunca podremos levantarnos y creemos que nuestras expectativas e ilusiones nunca volverán.

Y es que no lo aceptamos. Deseamos volver al pasado y evitar ese accidente, ese beso prohibido, esa discusión; cualquier motivo que ocasionó esa separación inexplicable que tanto nos tortura y que a pesar que lo disimulemos al estar con otras personas; no podemos evitarla cuando nos encontramos con nuestra inseparable amiga: la soledad.

Nos olvidamos que aún hay vida. Que los caminos continúan (entre ellos el nuestro) y, al vivir sufriendo y martirizándonos por no haber hecho algo, nos olvidamos de lo más importante para nosotros: la oportunidad para auto-conocernos y mejorar las malas costumbres que arrastramos de nuestro pasado. Porque, hasta del peor momento se puede sacar algo bueno, continuar con nuevas oportunidades, nuevos amores, nuevas experiencias y más fortalecidos. No hay que morir en vida, hay que continuar en ella. Tal vez, nos desconcierta lo impredecible del futuro y nos martiriza las circunstancias de nuestro pasado; lo único que nos queda es disfrutar y vivir nuestro presente.

No hay comentarios: