lunes, 26 de noviembre de 2007

Todavía extraño el mundo que aún no existe...

Es difícil no pensar en lo que uno desea, es difícil ver el mundo y no añorar algo distinto, no es el querer todo más fácil, no es el desear que todo sea distinto.No. Es contemplar desde dentro el mundo y extrañar lo que podría ser, palpar una realidad totalmente posible, no es una utopía en el sentido del diccionario, no es simplemente un optimismo de un idealista, es la realidad del día a día posible, es la posibilidad de que mediante una organización determinada, una construcción de abajo hacia arriba, una reorganización en la libertad, en que por fin todos nos emancipemos de los principales yugos y prejuicios sociales.

Extraño ese mundo, del cual niego su existencia como utopía. Lo veo como realidad, lo veo actual, lo veo en un firmamento desde el pasado más remoto al futuro más lejano, veo que siempre hemos podido vivir en ese mundo, al menos desde los primeros que lo vieron, lo mejor es que no hablo de intuicionismo, estoy hablando de construcción biosocial, como el arquitecto que ve su obra antes siquiera de empezarla, antes siquiera de tener un motivo para un sueño que verá hecho realidad, lo sentirá como existente desde siempre; sabiendo, a su vez, que no es algo que "haya encontrado" ni que existe una "iluminación" que le permitió verlo, sabe que si lo vió, es porque quiso construirlo.

Así somos nosotros, así lo hemos conseguido en ese mundo que extraño, el cual, con cada día que seguimos apoyando ciertas posturas egoístas, lo mantenemos alejado. No es que vivir en el mundo que añoro requiera un acto de benevolencia por parte de nadie, la solidaridad se desprende del propio sistema del mundo, no de una postura personal, ya que se da sin sacrificio personal. Quiero ser Libre, lo deseo, soy tan egoísta que extraño eso del mundo que aún no existe; porque, al serlo, significa que todos lo somos, mientras tanto, todo existe como una falacia.

Este Mundo, que ya existe, es una pantomima de la supremacía de unos pocos sobre el resto, es la negación de la libertad, es el causante que el mundo que añoro aún no exista... Pero, por suerte, es una realidad que, tarde o temprano, construiremos. Tal vez no sea como el mundo que añoro, pero sí tendrá el mismo contenido, tendrá, ante todo, la libertad y la igualdad de oportunidades en la cúspide, para garantizar a cada individuo que podrá, si así lo desea, desarrollarse a plenitud y vivir entre libres e iguales. Te extraño, te extrañamos, volvamos a ese camino, construyamos el mundo que aún no existe...

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