sábado, 8 de septiembre de 2012

Androide paranoico

Por favor podrías detener el ruido, estoy intentando descansar y encontrarme conmigo mismo. Quiero dejar de escuchar las voces de todos esos malditos pollos que me rodean y que siempre joden para ser como ellos. Manso, que no salga del corral, sin vida; que espere que le den de comer el mismo maíz que a los otros, solo para estar "cómodo" y luego ser comido. También, ya no quiero oír las voces de esos cerdos del frente, cuya ambición muestra, realmente, lo feo que son. No son capaces de recordar ni tu nombre. Solo te ven como un pollo más a descuartizar, comer o vender.

Cantinas, borrachos, prostitutas, drogados, estafadores, pordioseros, asesinos, traficantes, degenerados, niños callejeros. Lluvia cae sobre mi, desde una gran altura y ahí, en lo alto de un poste, te encontraré. Me alejaré por un momento de quienes quiero, del negocio, de la moda y de la bulla de la sociedad, si es necesario hallarte. Ayúdame a equilibrarme, a entender la complejidad, el vomito, el polvo, el pánico, los gritos, la estupidez del pollo y el crujido debajo de la piel del cerdo. Dios ama a sus hijos. Sí claro.

Tiempo después, entendí que no era necesario drogarme si tengo esta canción que me recuerda nuestro encuentro. Tal vez seré un paranoico, pero, gracias a ti, no estaré programado para ser un androide. Todas esas voces estaban en mi mente. Volví a la realidad.

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