domingo, 14 de octubre de 2012

Relativizando el relativismo

Muchos, en sus primeros años de estudio, abrazan la postura filosófica llamada relativismo; pero al avanzar su vida intelectual, la van dejando de lado. Pero ¿Qué afirma esta postura? En un sentido amplio (hay muchas variantes de relativismo) dice que no podemos saber verdades absolutas y objetivas, independientes de un marco de referencia, sino que cualquier proposición que nosotros consideremos como verdadera, va a depender de un determinado punto de vista. Si tu dices "soy calvo" va a ser falso, porque tienes cabello; pero si yo digo "soy calvo" va a ser verdadero porque no lo tengo. ¡Ya ves! La verdad depende de cada persona. Aguanta compadre, hay proposiciones que, ciertamente, la única verdad que pueden tener es una verdad relativa; pero de ahí afirmar que todo cae en esta categoría, me parece una exageración.

Actualmente se proclama que "todo" es relativo. Si se afirma que los pueblos aborígenes son atrasados, inmediatamente muchos dirán que ese calificativo es relativo porque, bajo la perspectiva de los occidentales, curar enfermedades entonando canciones es irracional. Pero, desde la perspectiva indígena, tiene pleno sentido, pues en su cosmovisión, el hacer contacto con los espíritus es la clave para eliminar los males. Todo dependerá del cristal con que se mire. Suena bonito. Así, las guerras se acabarán cuando los occidentales dejen de creer que hay absolutos y podrán entender muchas cosas que hasta ahora no han podido. Pero, para lograrlo, tienen que dejar su visión del mundo e intentar apreciar la de los otros pueblos y, como todo es relativo, nadie puede creerse dueño de la verdad absoluta. Así, estarán dispuestos a dialogar con los otros y se podrá conseguir la paz mundial.

Al enseñar el curso de filosofía se hace inevitable preguntar a los estudiantes si, en su opinión, Dios existe. La mayoría responde que sí, otros que no y unos pocos que no saben si Dios existe o no. Pero, en una ocasión, un estudiante respondió: sí y no. Esto podria ser aceptable, dependiendo de cómo se entienda el término Dios; por ejemplo, Dios podría existir como el diseñador de un universo ordenado, pero no como un ser omnipotente y omnsciente a la vez. Aunque, eso no era lo que el alumno tenía en mente. Lo que dijo fue: “Para mí, Dios existe; pero para los ateos, Dios no existe. El ateo tiene su verdad y yo tengo la mía. Por eso, Dios existe y no existe; depende de a quién se le pregunte.” Pero ¿Cómo pueden el creyente y el ateo tener (ambos) la verdad respecto a la existencia de Dios, si mantienen afirmaciones contradictorias? Tal vez la honestidad intelectual nos deba indicar que, ante la afirmacion de la existencia de Dios, contestemos: ¡No lo sé!

Bueno, la respuesta del alumno fue relativista y si bien no estoy de acuerdo con esa postura (en el aspecto ontológico y lógico), según la cual una cosa existe y no existe, reconozco su auge en la actualidad. Como todo depende según como se le mire, entonces todos tendremos la razón y por tanto se acabarán las rencillas, viviendo en armonía. Tal vez, el estudiante no esté tan errado: como las diferencias religiosas han traído persecuciones y guerras, es sensato decir que el ateo tiene su verdad y el creyente, la suya. Bajo este enfoque, se puede debatir pero siempre acordando en que nadie es dueño de la verdad, que no debe haber ganadores ni perdedores y que, al promover la igualdad de todos los puntos de vista (sin importar si son contradictorios), dentro de poco ya no existirán explotadores y explotados, nadie será mejor que nadie, no habrá superiores o inferiores y todos seremos iguales. Falacia total. Una cosa es la tolerancia, el acuerdo y el respeto a las opiniones y creencias de los otros (útil para la convivencia y el progreso humano) y otra, afirmar que ya no existe lo verdadero y lo falso.

Este relativismo extremo es falso, pues tiene una elemental contradicción. Si asumimos que "todo es relativo", entonces dicha afirmacion tambien es relativa. Cuando el relativista radical asume que no hay verdades absolutas, está asumiendo que su proposición, “no hay verdades absolutas”, es absoluta en sí misma, por lo que se está contradiciendo. Es algo parecido a un grafitti que decía “¡Prohibido prohibir!” porque ya de por sí, está prohibiendo algo. También, muchos afirman que las leyes de la lógica y de la matemática son una construcción social que no tienen que ser contempladas universalmente y que hay otros pueblos con otras lógicas y matemáticas (ininteligibles para muchos de nosotros) que son tan válidas como la occidental. Esta afirmación requiere de una seria demostración; pero hay un problema: se estaría tratando de demostrar al no occidental, el valor de la lógica occidental, partiendo de la misma lógica occidental. Por ultimo, el relativista lógico extremo presupone que las palabras que menciona, ya tienen un significado absoluto que yo "debo" comprender y que hay una "absoluta" regla de razonamiento, por el cual voy a entender la coherencia y verificabilidad de su proposición.

A Protágoras le debemos una frase: “El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto son, y de las que no son en cuanto no son”, por lo que no es posible establecer un criterio objetivo y absoluto respecto al estado y la naturaleza de las cosas, ya que cada quien tendría su verdad. Pero, Sócrates refutó dicha teoría a partir de ella misma: “si las cosas que me parecen, así existen para mí, y las cosas que te parecen, así existen para ti, entonces me parece que toda tu doctrina es falsa”. Así demuestra que el relativismo se relativiza a sí mismo, ya que si es verdadera, entonces implicaría que es falsa, porque si a alguien le parece que la doctrina relativista no es verdadera, entonces es verdad que esa doctrina es falsa. Pero, si se asume que el relativismo es falso, se niega la premisa inicial que afirmaba que las cosas son verdaderas como se le aparecen a cada persona.

Los relativistas extremos son herederos de este pensamiento, por ejemplo: como los hombres son la medida de todas las cosas, entonces los mapuches, aztecas, incas o yanomamis son la medida de sus propias instituciones y sólo ellos pueden juzgarlos, porque tienen una forma de razonar distinta. Pero no hay evidencia de que los principios lógicos sean de aplicabilidad particular. El hecho de que haya grupos humanos que mantienen creencias contradictorias, no invalida el principio de no contradicción, que no es un principio moral que puedo utilizarlo cuando se me de la gana. Si yo quiero comunicarme y actuar con racionalidad, tengo que aplicarlo. Mi "yo psicologico" puede tener ideas contradictorias, lo que significaría que no estoy siendo consecuente con mis ideas o que no estoy razonando correctamente; pero, para nada, invalida la universalidad del principio.

Los principios fundametales de la lógica no son una construcción social y a pesar que no son demostrables (por el hecho de ser principios) uno los conoce porque son autoevidentes y el hecho de que algunos no lo consideren así, no significa que no lo sean. Como el hecho de que muchas personas no caminen, no quiere decir que no es natural, para el ser humano, caminar. Incluso los relativistas extremos, para poderse expresar en el lenguaje, tienen que usar estos principios porque si no, les sería imposible comunicarse. Actualmente, contamos con muy buena base teórica (neurociencias, revolución cognitiva) para afirmar que estos principios no son simples constructos humanos, sino que forman parte de las operaciones naturalmente innatas de nuestra mente. Aristóteles mencionaba, en su Metafísica, que al tratar de invalidar del principio de no contradicción, ya estoy presuponiendo que vale, porque estaría admitiendo que mis palabras tienen un sentido y no otro que lo contradiga.

Ahora, los relativistas extremos, en el plano linguístico, argumentarían que mis afirmaciones lo hago según mi "juego de lenguaje"; pero, paradojicamente, podría responderles que eso vale para ellos (segun su juego de lenguaje) y no para mí. Según estos relativistas, no hay un "juego de lenguaje privilegiado" que nos permita evaluar otros subjuegos del lenguaje. Entonces, bajo esta premisa, el cientifico tiene su verdad, mientras que el brujo, tambien tiene su verdad ¿Podremos admitir esto?. Por otro lado, una total postura relativista seria incompatible con cualquier sociedad humana, porque si para mi esta bien asesinar a alguien, para quedarme con sus bienes, y tú me tratas de detener ¿Bajo que criterio lo harías? Podría decirte que, desde mi punto de vista, está bien hacer eso, ya que no hay una verdad objetiva que afirme que matar a un inocente está mal. Entonces si la oposición al relativismo (absolutismo) ha propiciado muchos crímenes, su aceptación tambien permitiría tolerar gobiernos criminales como el nazi o el estalinista, porque no habría ningun criterio para distinguirlas como malas.

Esto nos lleva al caso más complejo, el relativismo moral, que afirma que no hay una diferencia objetiva entre lo bueno o lo malo y nadie tiene autoridad para decirle a otro: estas haciendo algo malo. Si bien la moral esta relacionada con las emociones y las vivencias personales; siempre aparece el principio de autopreservación de uno mismo o de nuestra especie (gracias a las neuronas espejo). ¿Está bien que mi hermana tolere la infidelidad de su esposo? los relativistas dirían que eso esta mal en Lima, pero en Arabia esta bien; entonces, el contexto va a ser la guía para saber cuando una acción es moral. Pero acá hay que distinguir el nivel descriptivo (donde nos damos cuenta de las diferencias entre las normas morales de las sociedades) y el nivel interpretativo. Una de las dos posiciones esta errada, si aplicamos el principio de no contradicción, y para indicar cual es la correcta, tendriamos que hacer un razonamiento moral. Ahora ¿Se podrá hacer esto? ¿Tendrá caracter universal? El hecho de que en Arabia, la mayor parte de la población sea polígama, no hace que eso sea moral. Puede ser que la población este moralmente equivocada; como pasó en el gobierno nazi; donde la mayoría aplaudia el genocidio que se estaba cometiendo, pero por la cantidad de aplausos no se podría afirmar que era un acto moralmente bueno.

Ahora hay una gran diferencia entre relativismo moral y ètica situacional. Algunos afirman que el canibalismo no está permitido moralmente bajo ninguna circunstancia. Pero otros contraponen el ejemplo de los atletas que tuvieron el accidente en Uruguay y que, para sobrevivir, tuvieron que comer carne humana. Ellos sí tenian permitido el canibalismo. Este argumento no es propiamente relativista, sino que apela a una situacion concreta que el razonamiento moral puede inferir. La teoría clásica de la moral plantea que hay que tomar en cuenta tres factores: el objeto (comer carne humana), la finalidad (intencion de sobrevivir) y las circunstancias (no hay otra cosa que comer). Nada de esto es relativismo y, como en este caso, las circuntancias pueden exigir comer carne humana.

Hablando de los derechos humanos, he escuchado que son un invento imperialista, que solo reflejan la concepcion occidental de lo bueno y lo malo y que han sido impuestos al resto de países. Esto presupone que nuestra capacidad de razonar y conocer el mundo, no es aplicable para situaciones morales y que estos derechos no tienen existencia real, fuera de nuestra particular opinion. Pero, un filósofo de los derechos naturales diría que, por el mero hecho de ser humano, cada individuo tiene derechos que no se le pueden quitar, asumiendo que nuestras facultades cognitivas y emocionales pueden conocer lo que es un ser humano y evaluar sus necesidades. Esto se resplada en que, sí podemos conocer realidades materiales y lógicas, no hay impedimento alguno para poder hacerlo con las realidades morales (sólo que es más complejo por la intervención de procesos afectivos).

Cuando una persona afirma tener una verdad absoluta que no cambia, muchos lo asumen como un rasgo de rígidez e intolerancia, confundiendo la inflexibilidad de la verdad absoluta, con el de la persona. Esto no resulta atractivo para muchos jóvenes que han crecido con la visión relativista de la época del "todo vale"; mas aún si el hecho de convencerme de que algo es verdad, tambien significaría asumir que su contrario es falso. Creen que, de esta manera, se caería en el dogmatismo de una persona cerrada a nuevas ideas. Pero, como mencioné anteriormente, relativismo no es igual a tolerancia. Yo puedo ser tolerante y respetar las afirmaciones del otro, pero eso no quiere decir que todas sus ideas tengan el mismo valor o que sean verdaderas. Está en nosotros el deber de decir ¡No estoy de acuerdo!, si es que realmente no lo estamos. Expresar desacuerdo no es ser intolerante; esto recien sucedería, cuando no dejemos plantear, a los demás, su punto de vista.

La idea de que no hay verdades absolutas se ha convertido en un nuevo dogma. Aparentemente, el relativismo extremo se muestra como una corriente que promueve la paz; pero, analizado con profundidad, promueve la idiotez. Si no hay ciertas verdades absolutas, no tiene sentido dialogar, porque la intención de persuadir necesita partir de la convicción de que nuestro punto de vista es verdadero no sólo para mí, sino para los demás. Persuadir por puro arte (sin importarnos si realmente creemos en lo que decimos) nos volverá charlatanes. Creo que Imre Lakatos nos ayudaría un poco, diciendo que hay verdades absolutas (el núcleo) y verdades a comprobarse (los cinturones) que, al estar en ese estado, admiten dudas sobre su validez (son relativas); pero eso no significa que el núcleo deja de existir. Me parece que, en la actualidad, muchos se han quedado atorados en las hebillas de esos cinturones. Bueno, espero que esto último sea relativo.

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