Como diría Einstein: “Lo mas incomprensible del universo es que sea comprensible”
Los mitos de los pueblos primitivos, nos describían que el universo estaba en una disputa entre dos fuerzas antagónicas, las de un principio ordenador (Cosmos) y las de fuerzas desconocidas que buscaban desintegrarla (Caos). Los pitagóricos propusieron el término Cosmos, cuyo significado original era de naturaleza estructurada o proceso de todo, desde el universo y las matemáticas hasta Dios. Señalaban que en ella dominaba un principio de igualdad ante la ley, para oponerla al de la arbitrariedad de los dioses y esto reflejaba: “la nueva experiencia política de la ley del derecho”. Así, el Estado incluía al ser humano, dándole su nuevo estatus de "ser político", paralelo a su vida privada; lo que le permitía distinguir entre lo que le es propio y lo que es común; poniéndolo en relación de ayuda con los demás, en la vida de la polis.
En las sociedades tradicionales hay un rígido sistema de regulaciones personales que se realizan por rituales al servicio del orden; aunque estas sociedades perciben el desorden como parte del orden de la vida. En las sociedades modernas la relación orden y desorden es primitiva, porque el acelerado ritmo de vida, presenta desafíos, presiones e inestabilidad de conocimientos y valores que llevan a la incertidumbre, en especial a los jóvenes; generando una época de implosiones y explosiones sociales que se desatan en cadena y en locuras desastrosas. Actualmente, el problema del Cosmos se nos presenta como una paradoja: conocemos mucho más la estructura y el funcionamiento del universo, pero nos aqueja una gran perplejidad. Las leyes que creíamos absolutas, sólo valen en un universo reversible, pero en otros universos existen otras leyes. La nueva física plantea una inestabilidad dinámica asociada a la idea de Caos, incorporándola en las leyes de la naturaleza como probabilidad e irreversibilidad. Es una física del no equilibrio, que reemplaza la idea de cosmos material y es muy parecida a la vieja idea de Physis de los jonios. Así tenemos la imagen de un mundo "sin imagen", en donde la idea del Big Bang oculta su verdadera realidad o la idea de catástrofe (cambio/ruptura) muestra un universo sumergido en un torbellino de fuego que se congela, se desintegra para luego milagrosamente volverse a formar.
El inicio de todo es una cosmogénesis, que se relaciona a una morfogénesis y a una termogénesis, y así, todo es, como dijo años atrás Heráclito: “metamorfosis de fuego”, de donde surgieron los soles. Esta nueva consideración del “Caos” nos conduce a una nueva coherencia, a una ciencia que no sólo habla de leyes, sino también de sucesos, que no está condenada a negar la emergencia de lo nuevo (su propia actividad creadora). El Caos es siempre consecuencia de inestabilidades y la mayoría de los sistemas físicos son inestables y, al igual que las ciencias humanas, se mueven por la idea de incertidumbre.Toda creación va unida a una ruptura de formas, a un torrente de eventos sin fin, en los que el orden y la organización, se ligan al desorden, desequilibrio e inestabilidad, y todas deben pensarse juntas. Muere así la vieja idea de orden, que lo explicaba y fundamentaba todo. El cosmos se organiza al desintegrarse, en una continuidad térmica que explica la aparición de estrellas y átomos pesados, al surgir una nube caliente de fotones que se dilata y se enfría. Galaxias, soles, estrellas, se forman partiéndose y formándose de nuevo. Las estrellas se vuelven máquinas en las que se fabrica materia de los que surgen los planetas por la conjunción impredecible de carbón, oxígeno y nitrógeno.
El desorden es el compañero del orden, y no hay uno solo, sino muchos órdenes y desórdenes, por eso el universo sigue en constante creación. El orden no apareció solo, surgió al mismo tiempo que el desorden, en la catástrofe térmica y en las condiciones singulares del proceso en que se constituyó nuestro universo. El orden expulsó de las ciencias la idea de juego, singularidad, incertidumbre. El desorden las hace resurgir, y de ahí que es la fuente del pensamiento complejo, tan poco comprendido aún. El Orden, concepto guía de la ciencia clásica, ha reinado desde el átomo a las galaxias. El desorden estuvo excluido de ella durante milenios, ya que era visto como algo limitado y parcial. Teníamos, así, un orden físico, uno biológico, un orden social. Con la idea de evolución y de la Historia, el orden racional quedó consagrado.
La termodinámica desmoronó esto, al descubrir que la energía era una unidad indestructible, pero de acuerdo con su segundo principio esta energía degrada, porque la energía calorífica no puede reconvertirse totalmente y todo trabajo, al liberar calor contribuye a la degradación. Como el calor es la energía de los movimientos desordenados de las moléculas, entonces todo incremento de entropía es un incremento de desorden interno y lleva a una degradación irreversible en un sistema físico cerrado. Pero la evolución física, biológica, antropológica desmiente este principio entrópico. El desorden está presente en el microtejido de todo: soles y planetas, sistemas abiertos o cerrados, cosas inanimadas o seres vivos. Pero ya no es un desorden de degradación ni de desorganización. Es un desorden constitucional que forma parte de la Physis de todo ser físico. Forma parte del orden y de la organización, pero no es ni lo uno ni lo otro.
La tetralogía Orden-Desorden-Interacción-Organización, está en el inicio de la Physis, que emerge a través de los juegos cosmológicos, y es el principio inmanente de las transformaciones, organizaciones y desorganizaciones que hacía falta a la física. Esta tetralogía es una idea dinámica de circuito y de rotación, como la que se da en la relación individuo-especie-sociedad. Esto significa que en los seres vivos se da un juego circular y no simplemente lineal, tal como ocurre en el movimiento del aire, las hormonas, la circulación de la sangre, cada uno de ellos regenera al otro y contribuye en el desarrollo del organismo, todo esto gracias a la recursividad propio de los seres vivos. Los ciclos y cadenas físicas, químicas y biológicas, al igual que los procesos de Materia/Energía, Vida/Muerte, en su constante movimiento, constituyen la gran "pluri - ecuación" que constituye nuestro mundo.
Por eso no existe sólo una evolución, sino también involuciones y regresiones, un muro se antepone entre nosotros y su fondo más íntimo. Más allá de todo este cosmos conocido existe un proto-cosmos desconocido que se oculta a nuestra mirada, igual ocurre con el ser humano, entre más lo estudiamos, menos lo conocemos. Y es porque el problema de ambos es el mismo. Y la ciencia en su arrogancia ha debido reconocer las verdades cabalísticas y religiosas. En el universo existe un doble juego: un progreso en la organización y en el orden, asociado a un mismo tiempo a un proceso ininterrumpido de degradación y dispersión. Por eso, no sólo existe progreso sino también, regresiones, involuciones, catástrofes. Es la vida.
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