domingo, 11 de noviembre de 2012
Todos quieren gobernar el mundo
Todos desean gobernar las situaciones que no son eternas y las cosas que no les pertenecen (la vida de otros, su admiración, su obediencia). Pero, al llegar la muerte solo fueron presa de la vanidad y la arrogancia. ¿Qué lograron los Faraones de Egipto, los patricios que mataron a Julio Cesar y los "noble rey" del medioevo? ¿Qué pasó con el sueño ario de Hitler y con las ilusiones de Stalin? Nada queda de su poder... más que sus majestuosas tumbas de piedra y el triste recuerdo de lo que no se debe repetir.
Algunos hacen lo que nuestra cerebral intuición denomina maldad y quieren obtener su máximo placer usando la retórica y retorcida frase: lucharé por todos, a pesar de que todos no estén de acuerdo. En ellos no importa los medios, el precio, ni los seres vivos, ni nuestro entorno natural, ni otras posibles consecuencias.
Otros, podemos disfrutarla con respeto hacia los otros (humanos, animales, naturaleza); le dimos la bienvenida a nuestra vida y una vez que la conocemos ya no hay marcha atrás. Distingo mi propio deseo, mi popia recompensa y el sacar el máximo de libertad y de placer. Porque siempre habrá una habitación donde la luz del poder no llegará, en el cual lo contradictoriamente humano habita y nos sirve para disfrutar lo que viene...
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